El Pueblo Naso ha vivido en Panamá y Costa Rica desde tiempos inmemoriales. Su visión del mundo se basa en el equilibrio entre las necesidades humanas y el entorno natural, lo que los convierte en guardianes naturales del bosque. El 20 de febrero de 2019, la Asamblea Nacional de Panamá aprobó la Ley 656, reconociendo por fin el territorio del pueblo Naso. El Presidente ahora tiene 30 días para ratificarlo o enviarlo a la Corte Suprema.
Los Naso han estado luchando desde al menos principios de la década de 1970 por el reconocimiento legal de su territorio. Suman poco más de 4.000 personas y, a pesar de enormes dificultades, han preservado su idioma, cultura y forma de vida. Sus tierras tradicionales cubren algunas de las zonas más montañosas y ricas en biodiversidad del oeste de Panamá. Como ocurre con las tierras indígenas en otros lugares, los Naso han protegido sus bosques. Los mapas demuestran que las tendencias de deforestación en su territorio son hasta 10 veces menores que fuera de él, y han sido más efectivos que los parques nacionales que se superponen a su territorio.
Esta no es la primera vez que el reconocimiento del territorio Naso está en juego. Los intentos anteriores fracasaron y, a finales de 2018, el presidente Varela vetó la Ley 656, citando problemas de superposición con áreas protegidas. Sin embargo, la Comisión Indígena de la Asamblea lo volvió a someter a otra votación y ahora ha avanzado más que nunca. Únase a la campaña que estamos haciendo con el Congreso Naso, COONAPIP, Land Rights Now y Alianza para la Conservación y el Desarrollo.
«Tenemos el bosque, el río, los animales. Si lo taláramos todo, ¿de qué viviríamos? ¿Qué comeríamos? Este lugar es nuestra vida. Nunca lo destruiríamos».
-Lupita Vargas
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