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30 de junio de 2020
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La Asociación Indígena Hutukara Yanomami exige una investigación rigurosa de los asesinatos y refuerza la necesidad de que el gobierno brasileño expulse inmediatamente a más de 20.000 mineros que operan ilegalmente en tierras yanomami.
Roraima, Brasil – En una declaración en la que denunciaba el asesinato de dos personas yanomami por mineros de oro ilegales armados en territorio indígena protegido, la Asociación Hutukara Yanomami planteó temores de que los invasores de tierras estén impulsando un ciclo desastroso que se hace eco de la violencia genocida del pasado.
Según un testigo anónimo yanomami, durante la primera quincena de junio, en las cercanías de la comunidad Xaruna en el estado brasileño de Roraima, un grupo de yanomami visitó un campamento minero ilegal para solicitar alimentos. Al recibir menos comida de la solicitada, el testigo afirma que se quejaron ante los mineros, quienes luego persiguieron al grupo con armas de fuego y asesinaron a dos de ellos.
«El asesinato de otros dos yanomami por mineros debe ser investigado rigurosamente y refuerza la necesidad de que el Estado brasileño actúe con urgencia y expulse de inmediato a todos los mineros que están explotando ilegalmente el territorio yanomami y acosando y atacando a las comunidades indígenas que viven allí. Llamamos a las autoridades a tomar todas las medidas necesarias para detener la minería que continúa cobrando vidas yanomami», dice el comunicado de Hutukara. “Tememos que las familias de los yanomami asesinados decidan tomar represalias contra los mineros, siguiendo el sistema de justicia de la cultura yanomami, lo que podría conducir a un ciclo de violencia que desembocará en una tragedia”.
Durante décadas, los yanomami han resistido la invasión de mineros ilegales en sus tierras, pero los conflictos entre comunidades y mineros ilegales de oro siguen siendo frecuentes. Se estima que más de 20.000 mineros ilegales operan actualmente en el Territorio Indígena Yanomami.
Bajo el constante estímulo del gobierno de Bolsonaro a las invasiones de tierras indígenas, el número de mineros en la región ha aumentado dramáticamente y las comunidades nativas temen por su seguridad. Los asesinatos de este mes no son un problema aislado y es probable que se repitan en otras áreas afectadas por la minería ilegal en tierras yanomami.
La declaración de Hutukara señala que una situación similar resultó en la masacre de Haximu en 1993, cuando 16 yanomami de la comunidad de Haximu fueron asesinados por mineros, en el primer caso de genocidio reconocido por el Estado brasileño. Veintisiete años después de la masacre, los yanomami se enfrentan una vez más a invasiones generalizadas de sus tierras.
El relato del testigo yanomami describe una relación cíclica y tensa entre los yanomami y los mineros desde que el territorio indígena sufrió invasiones de más de 40.000 mineros salvajes en la década de 1980. Al principio, los mineros llegan en pequeñas cantidades al territorio de una comunidad y buscan relaciones amistosas con los yanomami, ofreciéndoles alimentos y bienes de la ciudad. A medida que aumenta el número de mineros y su asentamiento se vuelve permanente, se sienten a gusto en el territorio y llegan a considerar a los yanomami como una molestia. Las solicitudes de mercancías de la ciudad por parte de los yanomami son ignoradas y las relaciones se vuelven tensas.
Con el avance de la pandemia de COVID-19, el Foro de Liderazgo Yanomami y Ye’kwana lanzó la campaña #MinersOutCovidOut , que ya ha recogido 300.000 firmas para la retirada inmediata de los mineros ilegales del Territorio Yanomami. El 16 de junio, Hutukara y el Consejo Nacional de Derechos Humanos presentaron una solicitud de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La medida tiene como objetivo garantizar que el gobierno brasileño tome medidas concretas para proteger a los yanomami.
La campaña cuenta con el apoyo de la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), el Instituto Socioambiental (ISA), Survival International, Greenpeace Brasil, Conectas Derechos Humanos, Amnistía Internacional Brasil, Red de Cooperación Amazónica (RCA), Instituto Igarapé, Rainforest Foundation US, Rainforest Foundation Noruega y Amazon Watch.
Rainforest Foundation US fue fundada hace 30 años para promover los derechos de los pueblos indígenas que viven en la bosque tropical y apoyarlos a ellos y a otras comunidades forestales en su esfuerzo por proteger y defender sus territorios.